Se trata de una película española del 2005 que cuenta con dos premios Goya. Está inspirada en la obra El método Grönholm de Jordi Galcerán y, con una sencilla puesta en escena, el interés esencial de esta película reside en las actuaciones de los ocho actores.
El argumento trata sobre un grupo de aspirantes a un alto cargo ejecutivo que se encuentran reunidos en una sala para superar su admisión en la empresa. Sin embargo, pronto se darán cuenta de que nadie va a presentarse para realizarles la entrevista, sino que deberán ser ellos los que, mediante la inteligencia y una buena argumentación, sean capaces de demostrar que merecen ese puesto por sus aptitudes. Así, veremos cómo unos prefieren ser diplomáticos y se resisten a atacar a los contrincantes, mientras que otros son más agresivos en su lucha por el puesto.
De esta obra destaco las buenas actuaciones y el interés que suscita la lucha por el deseado puesto, ya que deberemos adivinar si entre ellos se esconde un psicólogo que los analiza en sus pruebas, o si todos son verdaderos aspirantes que simplemente están siendo observados por la empresa. De este modo, cada uno de ellos resulta sospechoso de estar jugando un papel que no se desvelará hasta el final.
18 de diciembre de 2011
7 de diciembre de 2011
Celda 211
Este drama español dirigido por Daniel Monzón ganó ocho premios Goya en el 2010. Debido a sus buenas críticas, llevo tiempo con ganas de verla y he de decir que no me ha defraudado en absoluto.
Esta película nos mantiene en tensión en todo momento y desde el comienzo queremos saber cómo transcurrirá el resto de la historia, que comienza cuando Juan Oliver (Alberto Ammann) es contratado para trabajar de funcionario en una prisión. De repente, se produce un motín y Juan se encuentra metido en el lío, de modo que tendrá que hacerse pasar por preso si quiere sobrevivir. Entre él y Malamadre (Luis Tosar), que es el que manda entre los presos, surge una gran camaradería.
Lo que más destaco de esta película es la gran actuación de los dos protagonistas, así como la amistad que surge entre ellos a pesar de ser personas tan dispares. Además, la parte dramática de esta historia no nos dejará indiferente, por lo que la recomiendo a los que aún no la hayáis visto.
Esta película nos mantiene en tensión en todo momento y desde el comienzo queremos saber cómo transcurrirá el resto de la historia, que comienza cuando Juan Oliver (Alberto Ammann) es contratado para trabajar de funcionario en una prisión. De repente, se produce un motín y Juan se encuentra metido en el lío, de modo que tendrá que hacerse pasar por preso si quiere sobrevivir. Entre él y Malamadre (Luis Tosar), que es el que manda entre los presos, surge una gran camaradería.
Lo que más destaco de esta película es la gran actuación de los dos protagonistas, así como la amistad que surge entre ellos a pesar de ser personas tan dispares. Además, la parte dramática de esta historia no nos dejará indiferente, por lo que la recomiendo a los que aún no la hayáis visto.
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